Archivos Mensuales: enero 2009

En Francia campeonato de Karate de alto nivel

Este fin de semana campeonato de Karate de alto nivel

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Este fin de Semana se llevara a cabo un fuertísimo campeonato   de Karate. Será en París en donde ocurrirá el campeonato europeo de cadetes. Muchos están apostando todas las fichas que este campeonato marcará la vuelta de la hegemonía del Karate mundial para Italia.

Programa del campeonato:

36th EUROPEAN JUNIOR & CADET CHAMPIONSHIPS

1st U-21 EKF CUP

30/31 Enero & 01/Febrero – Paris (France)

5 TATAMIS

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Fallece Helio Gracie a los 95 años de la edad

Fallece Helio Gracie a los 95 años de la edad

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El creador del jiu-jítsu brasileño,  Helio  Gracie, de 95 años, murió en la mañana  de este  jueves 29, en Petrópolis, Río De Janeiro, resultado de una neumonía.

Helio Gracie desarrolló una ramificación del jiu-jítsu tradicional (arte marcial japonés) debido a su fragilidad física. Natural de Belém de Pará, el combatiente siguio y estudió todas las técnicas del jiu-jítsu con su hermano, Carlos Gracie.

Al poco tiempo, Helio mejoró las técnicas, específicamentel las del piso, y creó el jiu-jítsu brasileño, el que es dinfundido por sus hijos Rickson Gracie y Royce Gracie, ambos leyendas del deporte. Rickson, también, tiene en su Historial 487 peleas sin derrotas.

CARRERA

Helio Gracie comenzó su carrera realizando peleas con los boxeadores y los judocas profesionales para divulgar su técnica, con peleas inclucibe en  río en São Paulo, y en  Ibirapuera. A los 17 años pelea por primera vez contra el boxeador Antonio Portugal y lo vence en 30 segundos.

Quizás su lucha más memorable se realizo en el Maracanãzinho, en 1955, contra el japones Masahiko  Kimura, uno de los principales artistas marciales de esa epoca. La pelea duro 3h45 siendo el enfrentamiento  más  largo de la historia. Gracie perdió el combate  cuando su adversario que pesaba 37Kg mas, le rompio el brazo.

El Discípulo de Musashi

El Discípulo de Musashi

Por Taisen Deshimaru

Del libro “The Zen Way to the Martial Arts” Penguin/Arkana.

Un samurai  fue a ver al legendario maestro Miyamoto Musashi y le pidió que le enseñara la verdadera vía de la espada. El maestro aceptó. Una vez su discípulo, el samurai utilizaba todo su tiempo, como le había ordenado su maestro, cargando y cortando leña y yendo a buscar agua desde un distante manantial. Hizo esto todos los días por un mes, dos meses, un año, tres años. En la actualidad cualquier discípulo se habría arrancado a la semana o hasta unas pocas horas, pero el samurai continuó, y en el proceso formó su cuerpo. Al final de tres años, a pesar de todo, se hartó y le inquirió a su maestro, “Qué tipo de entenamiento me está dando? No he tocado una espada desde que llegué. Ocupo todo mi tiempo cortando leña y cargando agua. Cuando me va a iniciar?”

“Está bien, está bien”, respondió el maestro. “Ya que lo deseas, ahora te enseñaré la verdadera técnica”.

Le ordenó que fuera al dojo y ahí, día tras día, desde la mañana hasta la noche, el discípulo tuvo que caminar alrededor de la orilla externa del tatami, paso a paso alrededor del salón sin nunca perder el paso.

Así pues el discípulo caminó alrededor de la orilla del tatami por un año. Al final de ese tiempo le dijo a su maestro, “Soy un samurai, tengo una larga experiencia con la espada y he conocido a otros maestros de kendo. Ninguno me ha enseñado de la manera que usted lo hace. Ahora, por favor, enséñeme la verdadera vía de la espada”.

“Muy bien,” dijo el maestro. “Sígueme.”

Lo guió lejos en las montañas a un lugar donde un tronco de árbol hacía de puente por encima de una quebrada profunda, escabrosa de profundidad aterradora.

“Muy bien,” dijo el maestro, “crúzalo.”

El samurai no entendía lo que su maestro quería decir; cuando miró hacia abajo, titubeó, retrocedió y no pudo convencerse de cruzar.

Repentinamente se escuchó un sonido de golpeteos detrás de ellos, el sonido del bastón de un hombre ciego.

El ciego, sin prestarles atención, los pasó y golpeteando se guió firmemente por encima del abismo, su bastón por delante.

“Ahh,” pensó el samurai, “Estoy comenzando a entender. Si el ciego puede cruzar así, yo debería poder también lograrlo.”

Y luego su maestro dijo, “Por un año completo has caminado vuelta tras vuelta alrededor de la orilla del tatami, que es mucho más angosto que ese tronco; deberías poder cruzar.”

Entendió y rápidamente cruzó al otro lado.

Su entrenamiento estaba terminado: tres años desarrolló la fuerza corporal; un año completo desarrolló su poder de concentración sobre una sola acción (caminar); y finalmente, encarando la muerte a la orilla del abismo, recibió su entrenamiento final de espíritu y mente.

Iaido

Iaidō (居合道, Iaidō?), también escrito iaijutsu (居合術, iaijutsu) o battojutsu (抜刀術, battōjutsu) es básicamente, el arte marcial japonés del envaine y desenvaine de la katana. Era practicado con asiduidad por los samuráis especialmente en el periodo Edo, y trata del enfrentamiento armado con sable sentenciándolo de manera inmediata.

Aspectos técnicos

Consta de cuatro fases comunes a todas las ejecuciones pero que sin embargo toman formas distintas en cada situación:

  • Nukitsuke: Desenvaine rápido; retirar el sable de su vaina (saya), llevando ésta hacia atrás (saya biki). Es una parte importante, se dice que es la vida del iaidō.
  • Kiritsuke: Corte al oponente.
  • Chiburi: Escurrimiento de la sangre que queda en la hoja.
  • Nototsuke: Volver el sable a la vaina.

Se pone énfasis en la fluidez con la que deben darse estas cuatro fases y también en la importancia de poder desempeñar estas acciones en cualquier momento y situación: sentado, tumbado, boca abajo, etc.

Este arte marcial se practica de forma individual, aunque a veces se usen ejercicios que impliquen la participación de compañeros. Por esto el iaidoka debe hacer uso de su imaginación y concentración para adoptar y reaccionar ante las distintas situaciones que los Katas representan.

El entrenamiento tradicional de iaidō se hace con espadas extremadamente afiladas con el objeto de agudizar la atención del practicante. Hoy en día, el practicante novato de iaidō se entrena con un Bōkken (sable de madera) o un Iaito, éste último es muy parecido a una verdadera katana pero fabricado con aleaciones de metal más baratas que el acero y normalmente sin afilar. Mientras que los grandes maestros y aquellos que alcanzan altos grados (2°dan o 3° dan en adelante) usan espadas auténticas (Shinken).

No debe confundirse Iaidō con kendō (剣道) o kenjutsu (剣術):

  • En Kendō no se enseña el envaine y desenvaine del sable. De hecho, el arma usada en kendō, un shinai flexible de bambú, no usa vaina. Además, el Kendō es practicado con un compañero en entrenamiento de ‘full contact’ y al practicar las katas.
  • El Kenjutsu se ejecuta en forma de kata, pero por lo general en parejas y suele incluir envaine y desenvaine del sable.

Diferencia entre Iaidō e Iaijutsu:

Iaidō es usado para referirse al estilo enseñado por la All Japan Kendō Federation (AJKF), en una búsqueda de mejorar personalmente, mientras que el Iaijutsu está relacionado con las koryū (escuelas antiguas) que incluyen técnicas más orientadas al combate.

Historia

Respeto debido a la espada (tōrei) antes y después de la práctica.

Los samurái usaban el Kenjutsu como vías de entrenamiento para alcanzar la perfección que de ellos, como guerreros, se esperaba. La primera disciplina cultivaba en el guerrero el espíritu de combate y enfrentamiento, mientras que el segundo se centraba en el uso real del arma en combate. Sin embargo el samurái vivía una vida peligrosa, donde los señores o Daimyo se enfrentaban habitualmente por sus propios intereses y donde los mismos guerreros podían ser atacados por sorpresa, incluso por otros samurái sin darle tiempo a desenfundar su arma.

De modo que, a finales del siglo XV y principios del XVI, se desarrollan una serie de técnicas que permiten al guerrero estar preparado para cualquier ataque sorpresa, pudiendo desenvainar el arma con la mayor rapidez posible para contraatacar al oponente sin darle tiempo a reaccionar. Fueron precisamente estas técnicas las que popularizaron la forma de llevar la katana con el filo hacia arriba, que lo hacía mucho más rápido para desenvainar.

El principal desarrollador del Iaijutsu en este periodo fue Hayashizaki Jinsuke Minamoto-no-Shigenobu (1546-1621), que fundó la escuela Muso Hayashizaki Ryu. Ya existían estilos más antiguos que contenían técnicas de Iaijutsu en su currículum, como el Tenshin Shoden Katori Shinto Ryu, pero la gran mayoría de los estilos especializados en Iaijutsu son derivados de la escuela de Hayashizaki.

De esta forma el Iaijutsu se difundió, hasta la época del Haitorei, que decretó la abolición del derecho de llevar una espada encima en la era Meiji. Se desarrolló con mucho éxito por multitud de escuelas.

Más recientemente, el Iaijutsu influenció la creación del Iaidō, que tiene como objetivo ser una vía de auto perfeccionamiento, concentración y unidad de espíritu no enfocado al combate real.

Escuelas

Existen diferentes escuelas (ryū) de iaidō y iaijutsu. Algunas son muy similares entre sí y otras diferentes. Algunos de los estilos que actualmente se practican en Japón son:

  • Hoki Ryū
  • Mugai Ryū
  • Muso Jikiden Eishin Ryū
  • Muso Shinden Ryū
  • Sekiguchi Ryū
  • Suio Ryū
  • Tenshin Shoden Katori Shinto Ryū
  • Toyama Ryū
  • Mugai Ryū

Y otras.

Seitei Iaido

Es la forma de trabajo más reciente, este estilo de iaidō es el de la All Japan Kendo Federation (AJKF, Zen Nippon Kendō Renmei o ZNKR), fundada en 1952 cuando se restauró la independencia en Japón y pudieron volver a practicarse artes marciales.

En 1969, se creó una serie de siete katas basándose en las escuelas antiguas como Musō Jikiden Eishin Ryū o Muso Shinden ryū.

En 1980 se añadieron tres katas más, y en el año 2000 otras dos, conformando la actual serie de doce katas, conocidas como Zen Nippon Kendō Renmei Iai (全日本剣道連盟居合).

Es importante destacar que el seitei iaido no se considera una escuela tradicional, y que generalmente sus practicantes intentan evitar utilizar el término “escuela” a la hora de referirse a esta forma de trabajo, con la intención de que esta diferencia quede clara y se entienda.

La intención que se tuvo al crear esta forma de trabajo es la de promocionar el arte del Iaido, sobre todo entre los practicantes de kendō (algunas katas están ligeramente modificadas respecto a sus originales para hacerlas más familiares a dichos practicantes) buscando que el alumno aprenda la esencia y el espíritu de este arte.

Esta disciplina está ampliamente reconocida en Japón y en el resto del mundo. Los practicantes de iaido suelen estudiar y entrenar esta forma de trabajo antes de embarcarse en la práctica de escuelas tradicionales.

Una curiosidad de esta forma de trabajo es que, durante algunos años, se prescindió del uso del sageo (la cuerda que sujeta la funda a la cintura) porque no se consideraba necesaria. Sin embargo, hoy en día lo normal es usarlo, como en las escuelas tradicionales.

Video de 13 katas.     Sugoi desu


Masutatsu Oyama


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“Mientras los dos discutían, el japonés se puso la mano detrás de la espalda al cinturón y sacó un cuchillo, y esgrimiéndolo en el aire se acercó. Cuando el japonés estaba lo suficiente cerca para clavar su arma, se echó sobre su oponente. En un instante el Coreano paró el ataque y con el brazo izquierdo lanzó un golpe de revés que se estrelló contra la cara. Hubo un ruido horroroso, como cuando se raja una sandía madura. El japonés estaba muerto antes de caerse al suelo, matado de un solo golpe. El Coreano tuvo suerte porque el japonés era un mafioso sospechoso de varios asesinatos: el tribunal le dejó en libertad con un severo aviso.”

oyama1Ese incidente quizás fue el punto decisivo en la vida de Hyung Yee de 24 años, quien más tarde adoptó el nombre japonés de Masutatsu Oyama. Sus puños eran fuertes, demasiado poderosos para golpear la carne y huesos humanos. Oyama se dedicó a pelear contra bestias salvajes, con la única ayuda de su manos, a destrozar árboles y piedras, botellas y tejas, ladrillos y tablas. En 1960, el New York Times le llamó “el hombre más duro del mundo”. Pero según Oyama, “El hombre más poderoso del Karate es también el más débil. El se da cuenta de que puede matar a un hombre con un solo golpe y entonces ha de aprender a controlarse. Empecé a tener pesadillas en las cuales la mujer de ese hombre japonés lloraba por la muerte de su marido”, dijo Oyama. En ese momento decidí cambiar mi vida completamente. En vez de convertirme en un líder de una banda, elegí otro camino en la vida y me convertí en Instructor de Karate”.

La vida del Maestro

Nació en 1923 en el sudoeste de Corea, unas 180 millas al sudoeste de Seúl. Era el cuarto hijo de Sun Hyung, en una familia de seis chicos y una chica. Oyama vivía en una finca bastante grande y su padre era terrateniente y alcalde del pueblo.
Oyama asistió al colegio primario Yongee donde jugaba fútbol y participaba en carreras de cross, pero muchas veces hacía novillos e iba a nadar, pescar, hacer montañismo con sus amigos. Su entusiasmo juvenil, sin embargo, lo reservo para el “Chabee”, una combinación coreana de Jujitsu y Kempo. En el colegio daban clases de Chabee y el pequeño Oyama de 9 años nunca faltaba.
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En esa época un jornalero de Corea del Norte fue a trabajar para el padre de Oyama. El nuevo trabajador era un experto en Artes Marciales. Después de días de persuasión, el niño consiguió que le enseñara Chabee y Boxeo Shaolin. Entre los 9 y 13 años, Oyama practicó todos los días con el experto coreano. Dejó las clases sólo cuando tuvo que irse a vivir con su tía en Seúl para asistir al colegio secundario. Como Oyama siempre andaba metido en peleas con los otros tipos duros en la calle, fue enviado a Japón a una academia militar en la prefectura de Yamanashi.

En 1937, Japón en guerra con China, estaba convirtiéndose en un campo armado. El joven coreano rápidamente aprendió japonés y cambio su nombre. Durante los dos años que estuvo en Yamanashi empezó sus estudios de Karate Shotokan. Pero Oya- ma no quedó satisfecho con su enseñanza y se fue a Tokio para seguir su aprendizaje. El joven, entusiasmado por el Karate, se matriculó en la Universidad de Taku- shoku, la cual por aquel entonces ofrecía pocas clases de Karate. Sin embargo, ya había sido aceptado para entrenar donde, Gichin Funakoshi, el padre del Karate, daba clases con su hijo. Durante dos años, dos horas al día, Oyama estudió Karate con Funakoshi, y poco a poco se convirtió en una máquina mortal de lucha. Cuando cum- plió 18 años, Japón estaba a punto de entrar en guerra con América e Inglaterra. Oyama fue recluta- do por el Ejercito Imperial. Estacionado en Tokio, no perdió tiempo en apuntarse al Kihokai, una sección del Butokukai especializado en la enseñanza de espionaje y tácticas de terrorismo guerrilla.

Sin saberlo Oyama, una banda de 15 estudiantes de Kihokai opuestos al presidente Hideki Tojo conspiraron para asesinarle. La conspiración fue descubierta y los líderes se hicieron Hara Kiri pero los otros miembros, incluyendo Oyama, fueron encarcelados. Dos semanas más tarde Oyama fue liberado, y quedó muy afectado por la traumática expe-riencia.
En esa época Oyama conoció al coreano Cho Hyung Ju, especialista en Goju Kai, y durante los siguientes dos años, Oyama estudió con él. Más tarde, durante los agitados días de la postguerra, Oyama se reencontró con Cho Hyung y una vez más se hizo su estudiante. Pero después de un año de entrenamiento intensivo, su Profesor le dijo, “Te he enseñado todo lo que se. Solo pelearás más y mataras más gente si sigues esta manera de vida. Te aconsejo que vayas a un Templo y medites el camino que tomara tu vida: desperdíciala o ponla al servicio de algo positivo”.

Fue arreglado que Oyama trabajara en un Templo budista en Mt. Minobu y durante los siguientes tres meses se ocupó todos los días desde el amanecer a la medianoche cortando leña, transportando cubos de agua, y otras tareas domésticas. Pero la vida de monasterio no le iba al inquieto Oyama, quien se quejaba que no tenía tiempo para entrenar.
Poco después de su vuelta a la capital, Oyama fue presentado al Tenshichiro Ozawa, un político y hombre de estado. Ozawa convenció a Oyama que debería ir a las montañas otra vez y quedarse allí por lo menos un año, viviendo solo, persiguiendo una vida simple, practicando Karate y desarrollando su fuerza.

oyama31Mas Oyama viajó al Mt. Kiyosumi en la cercana prefectura Chiba. Allí vivía en una pequeña y rústica choza con vistas al océano Pacífico en el borde de la península Boso. Ozawa le envío 50 dólares cada mes para cubrir sus gastos.
Mes tras mes, Oyama practicó Karate siete horas diarias así como meditación. Paseaba por el bosque cortando ramas de los árboles y destrozando piedras. Pronto desarrolló callos tan gruesos y duros que los cantos de sus manos parecían machetes y sus puños unos martillos.

Después de 18 meses, dejaron de llegar los cheques de Ozawa y se rumoreaba que estaba involucrado en escándalos de corrupción y que había sído encarcelado. Entonces bajó Oyama de su refugio al pueblo de Tateyama, al lado de la playa. Los vaqueros japoneses debían asombrarse cuando un tipo delgado, salvaje, y con el pelo largo, iba a sus ranchos y pedía pelearse con uno de sus toros con sus manos desnudas. “Todos pensaban que estaba loco”, recuerda Oyama, “pero seguía rogando una oportunidad”. La reputación de Oyama creció debido a sus luchas contra toros. De cuarenta veces que lo intentó, en 36 ocasiones corto los cuernos de un golpe de “Shuto” y mató tres toros retorciéndoles el cuello.

Oyama en el Madison Square Garden

En el año 1960, Mas Oyama finalizó y publicó su libro “¿Qué es Karate?”, viajando a Nueva York para promocionar su obra y extender el Arte del Karate.

Oyama causo sensación allá por donde fué y permaneció en la ciudad de los rascacielos por un periodo de cuatro meses en los que no paró de realizar exhibiciones y abrir delegaciones de su método. Aunque fue en el año 1961 cuando cambió el nombre de su estilo de Karate y lo bautizo como “Kyokushínkaí”, no fue hasta el 1963 que Mas Oyama construyó el Cuartel General de cuatro plantas en lkebukuro, Tokio. El Dojo principal está en el segundo piso, pudiéndose acceder al entrenamiento en otros Dojos de dimensiones más reducidas en el sótano y primer piso. Más de 200 karatekas entrenan allí diariamente y Mas Oyama afirmaba que probablemente hubiese 20.000 practicantes de Kyokushinkai en Tokyo y unos 50.000 en todo Japón. Su sistema está en más de 45 países y no fue hasta el año 1969 que se celebró el primer “All Japan Karate Tournament” bajo su supervisión.

Antes de retirarse deseó hacer realidad un sueño. Crear un gigantesco centro de Karate que sirviese como Central para una Federación Internacional de Karate… “tardaré años en conseguirlo, pero una vez que esté hecho, me podré retirar tranquilo”.

Finalmente, su sueño no pudo hacerse realidad. En Mayo de 1994 murio víctima de una enfermedad. A pesar de su controvertida personalidad, para unos orgullosa e insolente, a todos los practicantes que no pudieron conocerle, fue un ejemplo de disciplina física y espiritual. Descanse en paz, Masutatsu Oyama…

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OUS!

En este corto video se puede apreciar la fuerza del maestro Oyama