Hirokazu Kanazawa

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El Sensei Kanazawa nace en Kanegawa en el año de 1931. Mientras cursaba el “Bachillerato” estudiaba el Arte del Kendo. Kanazawa fue admitido en la Universidad de Takushoku, y decidió ingresar al club de Judo, pero por esas cosas de la vida, se encontró con el Club de Karate-Do de la universidad; desde ese momento decide comenzar sus entrenamientos de Karate Do.

Este hombre reune todas las cualidades que un maestro de las artes marciales debe tener (humildad, paciencia, cortesía, seguridad, simpatía y rectitud). Todo este se justifica en el hecho de que fué alumno directo de los Maestros G.Funakoshi y M.Nakayama. Por lo anterior es considerado uno de los grandes maestros vivos actualmente en Japón.

En la búsqueda de la perfección de la técnica del Karate, decide estudiar Tai Chi, lo cual es completamente opuesto al karate, pero le ayuda a desarrollar la relajación muscular. Esto le sirve para ejecutar las técnicas de karate de forma correcta, es decir, tensionar los músculos tan solo al final de la ejecución de la técnica. La introducción a este arte fue una casualidad, debido a que el ensañaba Karate a un personaje chino, el cual resulto ser bastante bueno para realizar los movimientos, de forma que presintió que practicaba algún otro arte con anterioridad. Después de unas averiguaciones decidió comentarle su deseo de hacer intercambios de conocimientos, Kanazawa enseñaba Karate y a cambio recibía Tai Chi. No le fué fácil entender el arte del Tai Chi – el se demoró alrededor de 2 años en entenderlo -, pero un dia vió algo y lo comprendió, desde allí disfruta plenamente de este arte, que contrasta con el karate japones, debido a que este último se basa en movimientos rápidos y rectilineos, mientras que el primero se desarrolla a partir de movimientos suaves y circulares.

Cuando obtuvo su grado de 5º Dan es designado director de la JKA (Japan Karate Association). Al poco tiempo renuncia por no estar de acuerdo con la filosofía y forma de manejar los asuntos relacionados con la enseñanza del Karate. Kanazawa siempre ha luchado por un karate para todo el mundo, no solo para los jóvenes aptos para la alta competencia.
En la actualidad ostenta el 10º Dan, siendo uno de los maestros con mayor categoría en el mundo entero, y es el presidente de la “Shotokan Karate-do International Federation”.

Era el año 1957. Su brazo fracturado y las palabras de su madre, “¿Practicas Karate sólo con las manos?”, iban a marcar el principio de una leyenda dentro del Karate. Kanazawa ganó ese mismo año, con su brazo roto el primer título de la All Japan Karate Association (JKA).
Hoy día con casi 80 años  su pelo se torna gris pero su cuerpo continúa siendo aquel que sirvió como modelo del perfecto físico de un karateka. Usando la terminología de los culturistas, es un cuerpo “recortado” e incluso, cuando uno lo observa en movimiento se hacen visibles músculos que jamás uno supo que existían. Lo que van a leer a partir de aquí, es “Kanazawa”.
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Karate
El Karate es la unión de tres cosas; la fuerza del cuerpo, la fuerza de los órganos internos y la fuerza del espíritu humano.

Cuando uno es joven posee fuerza muscular, y su Karate es fruto de sus músculos. Pero el cuerpo cambia. Uno pierde la fuerza de los músculos. Esto es uno de los aspectos del deporte: nadie puede mantener para siempre la fuerza física. Es a partir de aquí cuando toma lugar la fuerza de los órganos internos. Y desde entonces esa es la fuerza dominante del Karate, que junto con la fuerza del espíritu es lo que da forma al Karate de uno.
Durante el primer año de entrenamiento en la Universidad de Takushoku se corría muchísimo y no por el beneficio que pueda aportar el correr. El “dojo” de la universidad era muy pequeño y éramos muchos estudiantes, por consiguiente aquellos que no terminaban la carrera eran eliminados del entrenamiento de Karate aquel día.
El Makiwara es un instrumento esencial para desarrollar el kime de la técnica, no la potencia. Antiguamente se exigía golpear al menos 500 veces con cada mano, y casi siempre más. Recuerdo que una vez había estado entrenando muy fuerte y consecuentemente me había levantado toda la piel de mis nudillos hasta el mismo hueso. Fui a ver al Doctor. Me limpió las heridas y me vendó las manos diciendo “se acabó el Karate”. Cuando volví al Dojo con la preocupación sobre mi “fin” en el Karate, uno de mis seniors me vio las manos vendadas y dijo: “¿Pero que haces? Quítate eso y sigue entrenando”. Me tuve que quitar las vendas y golpear el makiwara nuevamente.
A veces llegué a pensar “que esto del Karate no era para mí”. Que, a ser sincero, no me gustaba mucho. Y mira donde estoy ahora.

kan12Karate deportivo
Es algo que me hace pensar mucho. La parte deportiva es la que ha permitido crecer al Karate, pero hay varias cosas que se pierden por el camino.
Creo que corren tiempos peligrosos para el Karate. Es una época muy confusa para los estudiantes, los cuales no saben si practican un deporte o un Arte Marcial. El peligro reside en la erosión de la técnica, en la destrucción de la pureza estilista, de que ocurra lo mismo que le sucedió con el Judo.
El deporte era necesario para el Karate, pero hoy día ni es un deporte ni es un arte marcial. Espero que esto cambie y que el deporte y el arte marcial evolucionen por caminos diferentes. Tendremos un Karate que se practica como deporte, de forma separada, y un Karate tradicional que mantienen los estilos y que se pueda pasar a las siguientes generaciones.

Uno puede empezar a entrenar Karate por el deporte pero según pasen los años adherirse más a los valores del Arte e investigarlo más profundamente. Por consiguiente tendremos dos tipos de Karate, uno enteramente deportivo y sin estilos y otro como arte marcial con sus estilos y bases tradicionales.

kanazawa1Tai Chi
Empecé a estudiar Tai Chi en Hawai, pero no de forma regular. El nombre de mi profesor era Yang, y creo que es un miembro de la descendencia directa del estilo “Yang” de Tai Chi. Pero algo curioso es que no estudié Tai Chi por el Tai Chi. Estudié Tai Chi para mi Karate.
Al principio era muy difícil para mi. Nada de tensión, sin fuerza, nada de músculos. Todo relajado, muy fluido… Al principio me movía en la clases de Tai Chi con la fuerza de un karateka. Fue muy frustrante los primeros años de estudio. Un día estaba intentando aprender a moverme y estaba muy tenso. Entonces mi estómago hizo un ruido muy raro. Todo el mundo en la clase se paró de golpe y el profesor Yang empezó a reírse. No tenía fuerza interior y mi organismo estaba protestando.
No me gustaba el Tai Chi, al principio. Era muy difícil moverse sin tensión, sin fuerza sólo con relax. Después de dos años, algo empezó a cambiar -el Tai Chi entró en mí-. He de dejar claro que estudié Tai Chi para mejorar mi Karate. Cuando empecé su estudio ya tenía 32 años de edad.
El cuerpo de uno cambia según la edad y uno debe saber cambiar con él. Al igual que pasa con el Karate. Creo que fue muy beneficioso para mí porque era el momento exacto en que el cuerpo cambiaba y en que mi Karate pasaba de ser muscular a ser ejecutado con más fuerza de los órganos internos.

Nunchaku
El movimiento del Tai Chi es muy similar al ejecutado por los “nunchakus”. Con los nunchakus el brazo no puede tener tensión, debe estar relajado, vacío. De aquí es de donde viene la fuerza cuando se utiliza el nunchaku.
Mover el arma con tensión es sinónimo de perder fuerza.
Mucha gente gira el nunchaku y hace cosas “bonitas” con él. Pero esto no tiene nada que ver con la realidad de la fuerza y la técnica. Uno ha de aprender la concentración y ha de ejecutar los movimientos con suavidad, lo que nos proporcionará la fuerza y la potencia.
Todo practicante de Karate ha de tener en cuenta que la fuerza física, los órganos internos y el espíritu forman el verdadero Poder del Karate Do.