Relajación y tensión en el Karate


Por Shihan Hirozaku Kanazawa 10º Dan Fundador de la Shotokan Karate Internacional SKI.

Es indudable que para que las técnicas de karate sean útiles , deben ser ejecutadas con la máxima potencia posible y al mismo tiempo, para ser prácticas, deben ser realizadas con la velocidad necesaria. Aunque parezca contradictorio, estas dos cualidades vienen dadas por dos efectos de naturaleza diferente. Es decir, la fuerza viene de la tensión muscular y la velocidad proviene de la relajación. Cualquier técnica ejecutada con demasiada tensión muscular carecerá de velocidad, mientras que una técnica desarrollada con mucha relajación estará falta de fuerza. ¿Cómo conseguir unificar las “causas” tensión y relajación, para obtener los “efectos” deseados, velocidad y potencia?.

Verdaderamente, en un combate no existen o no deben existir causas para tensar el cuerpo en ningún momento, excepto en el instante de un contacto, bien sea recibido o dado. Incluso en el mismo instante de golpear, la tensión de nuestro cuerpo debe ser la máxima en el mínimo de tiempo, es decir, relajar rápidamente después de haber golpeado, con lo que ahorraremos un gasto de energía muscular al tiempo que preparamos al cuerpo, dándole descanso para otra rápida contracción del músculo. Es muy normal ver cómo todos los principiantes tensan sus músculos de una forma incorrecta, desperdiciando una energía de forma inútil y, peor aún, contraen su cuerpo durante toda la ejecución del movimiento, lo que resta efectividad al mismo. A continuación se da una lista de los errores más comunes que suelen hacer los principiantes  e inexpertos, al contraer sus músculos en el momento incorrecto.

a) En el principio del movimiento: En esta fase los errores más típicos, son: apretar los dientes, tensar el cuello, subir los hombros hasta las orejas y bajar la mandíbula apretándola contra el pecho. Todo comienzo de cualquier movimiento debe ser de una manera explosiva y se debe ejecutar sin ningún tipo de señal exterior, preliminares o movimientos inútiles.

b) En la mitad del movimiento: Tal vez los errores en esta fase se deban al método de enseñar la técnica. Muchos instructores enseñan las técnicas separadas en partes o segm66589311entos, lo cual induce al practicante a detenerse en medio de la ejecución de la técnica; por ejemplo en el Mae Geri o patada frontal. El pie se levanta y la rodilla es preparada para golpear. Para el practicante, este es un lugar o una fase donde el movimiento es detenido, por lo que más tarde él mismo realizará una pausa, lo cual le ocasionará una perdida de velocidad en la patada. Así, pues, aquí el experto tensará sus brazos, hombros y cuello para mantener su rodilla arriba, lo que le cansará mucho más y le privará de la fluidez necesaria que necesita este movimiento continuado. Es importante comprender las fases del golpe, pero no hasta el límite de que éstas nos hagan ejecutar la patada a “trozos”.

c) El tensar los hombros, brazos y cuello mientras que se patea: Es fácil al observar a un principiante, ver cómo todo su cuerpo se tensa en el momento de patear. Durante la ejecución de las patadas, la parte superior del cuerpo se debe relajar y únicamente contraer las piernas (músculos que trabajan) y el abdomen, al mismo tiempo que mantenemos las manos arriba, frente al cuerpo, listas para bloquear o para cualquier contraataque, en cualquier momento.

d) Tensando demasiado tiempo los músculos en el momento del contacto del golpe: la tensión puesta en el final del puñetazo, de la patada, o del bloqueo, debe durar décimas de segundo. En el último momento se debe tensar los músculos correctos rápida y completamente y entonces, después d esto, relajarlos tan rápido y de una forma tan completa como anteriormente se habían contraído.

e) Poniendo demasiada tensión cuando se permanece en una postura: Alguna persona cuando adoptan una postura o posición, permanecen de tal forma que parece que llevan todo el peso del mundo en su cuerpo. Aunque la tensión muscular de varios elementos es necesaria para adoptar una buena postura, el inexperto tensa la gran mayoría de los músculos de su cuerpo sin saber que si contrajera muchos menos de la mitad, lo estaría haciendo mejor. Como resultado de esto, en el combate parecen blancos estáticos, como lo puedan ser las mismísimas estatuas. Uno se debe sentir relajado, ligero, movible, sin tensión, suelto. Sí por el contrario estamos rígidos, forzados, estáticos, duros y tensos, cuando tengamos que golpear o defender, lo primero que nuestro cuerpo hace es relajarse para actuar, por lo que perdemos mucho tiempo y suele ser demasiado tarde cuando intentamos reaccionar. Se deben examinar todas las posturas , para que el estudiante aprenda a relajar y contraer única y exclusivamente los músculos y articulaciones que le sean necesarias, ni una más ni una menos. El sistema muscular debe estar entrenado hasta el límite de que los movimientos sean automáticos y los músculos que tengan que actuar se tensen, de la misma manera que los que se tengan que relajar se relajen, de forma automática.

kanazawakihonNo sólo una persona puede reaccionar o moverse de una forma más rápida, si está relajado, sino que también lo hará con mucho menos esfuerzo. Este es el verdadero motivo por el cual una persona entrenada y con conocimientos, es decir, un experto, puede entrenar varias horas seguidas sin llegar a cansarse o mejor dicho, a agotarse, pues trabaja con el mínimo esfuerzo, elimina los movimientos y la tensión innecesaria.

Existen dos tipos de músculos en cada movimiento. Los agonistas son los músculos que se contraen y los causantes de que se ejecute el movimiento. Los antagonistas son los músculos que se deben relajar para permitir a los agonistas realizar su trabajo sin oponer ningún tipo de fuerza. Por ejemplo, en una patada frontal (Mae Geri), los músculos de la parte frontal o delantera de la pierna se contraen para provocar el estiramiento de la rodilla y la extensión del movimiento. Estos son los agonistas, los que trabajan. Pero para que esto se lleve a cabo de la manera correcta, los músculos de la parte trasera o posterior de la pierna y músculo se deben relajar, pues cuando éstos se contraen causan que la pierna se recoja o doble. Así, pues, unos sirven para extensión y otros para la recogida. Es natural que si se busca el mejor efecto, no se tensen los músculos agonistas y antagonistas al mismo tiempo. Si así se hace, lo único que puede pasar es que se obtendrá más fatiga (si se trabaja en resistencia, ejem. 100 Mae Geri) o menos velocidad, si es esta cualidad la que buscamos.

No es necesario decir que una parte importantísima por no llamarla obligatoria, que hay que tensar, es aquella con la que se va a golpear, es decir puño, pie, antebrazo, etc., pues para desarrollar y generar potencia es tan importante como tensar y concentrar las caderas y el estómago.

Por medio de esto el cuerpo será una unidad sólida sólo en el instante del contacto, en lugar de ser varias partes sueltas y sin guía.

Es por ello y de esta manera, que cuando se golpea a un blanco se debe tratar de proyectar todo el peso del cuerpo en ese golpe y no solamente golpear con la fuerza del brazo o la pierna, que es infinitamente menor que la del peso del cuerpo. Así, pues, un luchador más ligero, si sabe aplicar toda su fuerza corporal en la superficie de su puño, podrá pegar mucho más fuerte que un karateka de mayor peso y envergadura. El secreto está en saber usar el potencial de uno mismo.  Por este motivo, el peso del cuerpo debe moverse hacia el blanco en el momento justo del impacto con nuestro objetivo.  Por la misma razón, debemos aprender a mover la cadera y a aplicar su fuerza en todos los golpes y defensas que ejecutemos, dándonos ésta un mayor nivel de fuerza al realizar las técnicas.

El tensar el cuerpo, el (Kime), debe ser una actitud y una fuerza tanto física como mental. Si nuestros pensamientos no están concentrados o enfocados junto a nuestra habilidad y fuerza física, la técnica no será todo lo potente y poderosa que pudiera ser. La debilidad mental, sea causada por el miedo, incertidumbre o simplemente carencia de la debida atención, pueden restar efectividad a cualquier técnica, de la misma manera que lo puede hacer una ejecución errónea del movimiento.

Los principiantes deben fijarse en los expertos y aprender de ellos qué músculos son necesarios y cuales no lo son; el entrenar conociendo esto es un modo de hacer más corto el camino hacia el progreso en las Artes Marciales.

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