Jhoon Rhee en sus 77 años

Tiene 77 años y la flexibilidad de un joven. No es una persona alta de estatura, es delgada y con su traje negro luce como un sacerdote católico, pero no lo es. Su mirada, amable en todo momento, contagia optimismo. Jhoon Rhee es un gran maestro en taekwondo.

A su edad puede hacer 100 lagartijas seguidas en un minuto, levantar y separar las piernas como una bailarina de ballet clásico y romper un bloque de ladrillos de un puñetazo que apenas alcanza a capturar el rápido lente de una cámara fotográfica.

Todas estas cualidades de poderío físico podrían ser motivo de presunción, pero el gran maestro Rhee sólo las muestra para probar las capacidades de un ser humano riguroso y disciplinado y, sin embargo, gentil.

Rhee enseñó a Muhammad Alí la técnica del Accu-Punch con la cual noqueó al campeón británico Richard Dunn en el primer minuto del primer round al defender su título en Munich en 1975 y luego lo entrenó para su pelea contra el campeón de lucha japonés Antonio Inoki celebrada en Tokio en 1976, que terminó en empate. Fue amigo del legendario Bruce Lee, de quien Rhee aprendió a dar puñetazos y a quien enseñó a dar puntapiés.

Cuando era un niño Rhee comenzó a practicar taekwondo en su natal Corea del Sur porque quería hacer deporte y debido a que por ser muy bajito no podía defenderse de sus compañeros de clases que se burlaban de él, y necesitaba ganar confianza en sí mismo, porque argumenta ahora, “si uno no tiene confianza en sí mismo, no puede ser feliz”, dice a EL UNIVERSAL.

Tal vez allí se incubó la idea que desarrollaría en su madurez de considerar al taekwondo como una filosofía y no sólo como un arte marcial. De algún modo, esa conclusión derivó de varias décadas de enseñar ese deporte.

Rhee introdujo el taekwondo en Estados Unidos, a donde viajó por primera vez a mediados de los años 50, con apenas unos 40 dólares en los bolsillos.

También, de algún modo, lo introdujo en México, a donde envió a un discípulo y amigo, el maestro David Moon en los años 70. Combatiente en la guerra de Corea (1950-1953), estudió luego en ingeniería civil en la Universidad de Texas.

En las ideas de derechos humanos de los “padres fundadores” de Estados Unidos, Rhee encontró más fundamentos para su pensamiento filosófico que ha plasmado este año en un libro: Trutopia.

Explica que es la utopía verdadera, posible, para que cada ser humano alcance la felicidad. “La trutopia se puede lograr en este siglo XXI, es mi visión, y no es ilusoria, es lógica”, dice. “Si uno no es honesto no se puede alcanzar la felicidad, debemos desarrollar valores universales para lograr la felicidad”.

Los tres principios de la felicidad, dice, “son veracidad, belleza y amor”.

Rhee dice que es feliz las 24 horas de cada día de su vida y que todos pueden ser felices siguiendo los principios que derivó del taekwondo.

“Uno debe convertirse en campeón de las artes marciales de la vida”, insiste el hombre que ha conocido a todos los últimos presidentes de Estados Unidos y ha sido maestro de taekwondo de numerosos congresistas estadounidenses entre ellos Newt Gingrich, Jesse Jackson y Tom Foley. Rhee es ahora ciudadano estadounidense.

Fuente: http://www.elsiglodedurango.com.mx

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