AYUDA A LOS PARALÍTICOS ENSEÑÁNDOLES… ¡KÁRATE!

Médico de medicina deportiva, ortopédica y rehabilitación -además de consumado practicante y maestro de kárate-, el doctor Pablo Pereda ha logrado sintetizar lo mejor de la medicina occidental y oriental con un método terapéutico basado en el kárate que está obteniendo el reconocimiento de prestigiosas instituciones médicas y deportivas por sus logros en el tratamiento de minusvalías y otras enfermedades graves.

Mantener una correcta forma física es una de las mejores fórmulas para prevenir e, incluso, combatir con garantías numerosas enfermedades. Cada nuevo estudio lo confirma: la práctica moderada de ejercicio debería ser una exigencia para quien aspira a cuidar integralmente su salud. Sin embargo, cuando tratamos de ponernos manos a la obra las dudas se acumulan: ¿qué ejercicio es el más adecuado?, ¿para qué lo hago?, ¿conozco sus repercusiones en el organismo y lo que quiero conseguir con él?
El doctor Pablo Pereda, especialista en rehabilitación y medicina deportiva -cuya clínica de Logroño funciona como centro docente adscrito a la Universidad de Valladolid- parece haber encontrado respuesta a estos interrogantes. Tal vez porque a su condición de médico suma la de maestro de kárate, mezcla inusual que le ha permitido aplicar determinados movimientos energéticos y físicos a la curación con resultados, en ocasiones, espectaculares.
Pero antes de nada conviene aclarar un aspecto clave: el kárate y los movimientos de karaterapia que el doctor Pereda ha desarrollado no tienen nada que ver con el método de combate que todos conocemos pese a que esa sea su imagen más divulgada. De hecho, la práctica deportiva del kárate no es sino una de las posibles manifestaciones de ese arte y no la más importante. En su origen, esta milenaria disciplina psicocorporal surgió como un conjunto de movimientos destinados a mejorar la salud del cuerpo y el alma; un método, en suma, de fortalecimiento físico y de meditación en movimiento. Y esa es precisamente la dimensión más desconocida y profunda del kárate que este médico ha rescatado tras una intensa labor de investigación que ya dura más de quince años y con la que ha logrado recuperaciones harto sorprendentes.
Ya con ocasión de las Olimpiadas de “Barcelona 92” el doctor Pereda presentó por vez primera la proeza de un grupo de minusválidos en silla de ruedas ejecutando kárate con maestría. Uno de aquellos deportistas, José María Martínez Ramos, aquejado de una paraplejia causada por un tumor de Hodking localizado en la médula, se expresó en términos más que elogiosos sobre las mejoras que había experimentado con la práctica del kárate adaptado.
A partir de aquel éxito y comprendiendo la importancia de que los lesionados medulares lograran adoptar una postura de bipedestación, el doctor Pereda iniciaría en 1995 otra experiencia insólita: seleccionar a un grupo de nueve voluntarios con lesiones medulares -entre ellos, tres parapléjicos- y hacerles ejecutar determinado conjunto de movimientos diariamente. Pues bien, tres años después todos habían logrado mejoras significativas tanto en su mecánica de marcha como en su condición cardiovascular y en la prevención de úlceras, osteoporosis y fracturas. Pero, sobre todo, mejoró su autoestima.

RETORNANDO A LOS ORÍGENES
“Cuando desarrollaba mi trabajo con minusválidos siguiendo los métodos de la medicina clásica -nos comentaría- percibí que los enfermos no encontraban ilusión en lo que hacían y se lograban pocos avances terapéuticos. Fue entonces cuando uno de aquellos jóvenes parapléjicos me comentó cuánto le hubiera gustado practicar kárate. Aquello me hizo reflexionar y decidí elaborar un programa de kárate adaptado a las personas en silla de ruedas. En sólo tres meses las mejoras en mis pacientes eran evidentes y eso me confirmó que si no se trata la enfermedad desde una perspectiva energética y emocional además de física no se obtienen auténticos éxitos; como mucho, una mejoría de los síntomas.”
Por otra parte, aunque esta novedosa terapia maneja conceptos procedentes de la medicina oriental no renunció a demostrar su validez científicamente. De hecho, se define como “una escuela de investigación que posee un método propio y cuyo objetivo es contribuir a crear una nueva comprensión del hombre y de la salud”. Y como tal, aspira a reunir tanto a profesionales de la salud como a expertos en los fundamentos energéticos del kárate que, etimológicamente, podría ser traducido como “arte de la mano vacía”.
En contra de la imagen que se ha transmitido de él, un kata de kárate no es un movimiento de defensa o ataque contra un rival imaginario sino un movimiento energético que, además de modificar el estado de consciencia del practicante a nivel físico, es capaz de aumentar el rendimiento neuronal, el tono muscular y mejorar el estado de las articulaciones. “Al practicar estos movimientos -explica el doctor Pereda- estamos luchando contra un enemigo muy real; solo que no se trata de otra persona sino de la enfermedad. Estos movimientos sirven pues para mucho más que para ganar una competición. Con ellos podemos ganar vida”.

LA IMPORTANCIA DE LA POSTURA
Una de las bases más importantes de la terapia desarrollada por el doctor Pereda es precisamente el mantenimiento de la postura. Los movimientos que se efectúan exigen un equilibrio correcto de los segmentos vertebrales del cuerpo, lo que produce una readaptación de la musculatura dorso-lumbar a la nueva situación. El trabajo de movimiento va acompañado de dos tipos de respiración -lenta y rápida-, imprescindibles para lograr la relajación psicofísica.
Ahora bien, la terapia no sólo ha demostrado su validez en las minusvalías físicas. Otras patologías también han sido tratadas con éxito. La lista es larga e incluye escoliosis, lumbalgias, enfermedades degenerativas como artrosis, problemas de crecimiento, preparación al parto, hipertensión, rehabilitación post-infarto, asma (ver recuadro) e, incluso, anorexia nerviosa.
La base científica de tan extenso repertorio de posibles aplicaciones parece conjugar varios factores: los movimientos energéticos repercuten positivamente en la masa muscular al trabajar la contracción, el aumento de líquido sinovial mejora los procesos degenerativos, la respiración combinada con el movimiento masajea los distintos órganos y se libera acetilcolina con el consiguiente efecto anti-estrés. En el caso de los parapléjicos, su tren superior se desarrolla lo que incrementa sus capacidades generales y repercute en una mayor destreza del manejo de la silla de ruedas.

UN GRAN APOYO EN LOS CASOS DE CÁNCER
El método ha sido también experimentado por algunos enfermos de cáncer. Según el doctor Pereda, “la realización de ciertos movimientos ha demostrado repercusiones positivas en la salud general por lo que creo que podría tratarse de un complemento útil para el tratamiento de esta enfermedad. Aquellos que están recibiendo quimioterapia aceptan mejor el tratamiento y sufren efectos secundarios más leves. La práctica de estos movimientos nunca puede perjudicar y sí mejorar la calidad de vida del enfermo”.
En concreto, los ejercicios aplicados en enfermos oncológicos son aquellos que han demostrado su eficacia a la hora de regular el eje hipotálamo-hipófisis, los que favorecen la hipoglucemia y otros de percusión en las áreas del coxis y el esternón así como una secuencia especial para la regulación suprarrenal, de gran poder antiestresante.
“Con la práctica repetida y constante -afirma el doctor Pereda- logramos estabilizar el equilibrio ácido-base de nuestro medio interno. Los defectos benéficos de esta nueva situación no tardan en aparecer. No debemos olvidar que muchos de estos movimientos estimulan los meridianos con el consiguiente aumento del tono vital. Por supuesto, otro tipo de ejercicios -como la carrera o la bicicleta- pueden provocar estimulaciones de esta naturaleza pero una persona enferma carece de energía suficiente para acometer su práctica, algo que no ocurre con esta nueva disciplina terapéutica”.
Todo ello sin olvidar el aspecto psíquico del proceso porque la técnica no desea limitarse al aspecto más material y visible de la salud. Con los movimientos se pretende alcanzar un estado mental potenciado que actúe beneficiosamente sobre el organismo. Por eso el método es también útil para determinadas situaciones emocionales perturbadoras que pueden terminar generando una enfermedad orgánica.

¿QUIÉNES PUEDEN BENEFICIARSE?
La karaterapia ha nacido con vocación universal. Su objetivo es ambicioso ya que pretende adaptarse a cualquier paciente con independencia de su patología y eso incluye tanto trastornos físicos como emocionales (depresiones, neurosis y fobias), con la única salvedad de aquellas personas que sufran episodios psicóticos. Y es de fácil ejecución ya que para practicar los movimientos no se requieren grandes espacios ni condiciones especiales.
Como norma general, los movimientos deben ejecutarse al menos tres veces por semana en sesiones de 45 minutos, que incluyen los ejercicios de preparación de articulaciones, músculos y tendones, la relajación dinámica y los movimientos energéticos. El método puede complementarse con fitoterapia, acupuntura o masajes, según lo requiera el paciente. En el caso de que éste se encuentre siguiendo otro tratamiento médico se contemplará su situación y el patrón se adaptará a cada circunstancia.
Hay que explicar también a aquellos profesionales que desean aprender esta técnica y piensen que no pueden acceder a ella porque no poseen conocimientos de kárate que no es así: los movimientos terapéuticos básicos han sido seleccionados y la técnica puede pues aprenderse sin dificultad en menos de dos años.

JUSTO RECONOCIMIENTO A SU LABOR
Esta nueva terapia -uno de cuyos últimos proyectos, Del kárate al cielo, ofrece atención gratuita a los niños enfermos de cáncer que deseen experimentar con ella- ha merecido el justo reconocimiento público. Véase un ejemplo: “El doctor Pereda es el más grande maestro de kárate. Con él, el kárate ha encontrado su auténtico objetivo”. Tan elogiosas palabras fueron pronunciadas nada menos que por el presidente de la Federación Japonesa de Budo, Vernon Bel. Y no es el único reconocimiento a su trabajo: Pereda ha sido nominado al premio Reina Sofía de Solidaridad y galardonado con el Libro de Oro del Comité Olímpico Internacional.
Con toda justicia.

Oyana S. Abigel
Más información: Clínica Pereda. Tel.: 941 23 44 55. e-mail: clinicapereda@teleline.es

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